Tratamiento de las ondas de choque

 

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En la entrada anterior, hablé sobre los efectos biológicos de las ondas de choque y como según la intensidad de las mismas es por la cual se pueden obtener diferentes beneficios.

En la clínica, cuando aplicamos ondas de choque podemos buscar diferentes objetivos, dependiendo el tejido diana.

La onda de choque radial tiene efectos directos e indirectos en varias estructuras (células y tejidos) en todo el cuerpo. Algunos de estos efectos son positivos y algunos negativos.

Estos efectos  celulares a menudo, culminan para tener efectos macro en partes reales del cuerpo. En general, estos se conocen como los efectos en los tejidos de la onda de choque.

Tendinopatías (insercional y media):

Se ha demostrado que las ondas de choque de alta energía de 0.42 a 0.54 mJ/mm2 pueden inducir lesión del tendón. Por lo tanto, se recomienda no utilizar ondas de choque con densidades de flujo de energía superiores a 0,28 mJ /mm2 en el tratamiento de tendinopatías. Las complicaciones locales informadas generalmente no son graves: hinchazón de tejidos blandos, erosiones cutáneas, hematoma, dolor local (Mouzopoulos et al., 2007).

Se describe por otra parte, que mejora los factores de crecimiento angiogénicos, que a su vez inducen la neovascularización y mejoran el suministro de sangre en la unión tendón-hueso del tendón de Aquiles (Rasmussen et al, 2008). Los  neovasos comienzan en 1 semana y persisten durante 12 semanas o más. La terapia con ondas de choque alivia el dolor debido a la mejora del suministro de sangre al tejido, y al iniciar la reparación de los tejidos inflamados crónicamente, mediante la regeneración tisular.

Alteraciones musculares

El tratamiento muscular con ondas de choque se usó como una alternativa al tratamiento manual con puntos gatillo en 1990. Los resultados de estos tratamientos fueron la reducción del dolor, disminución del tono muscular y disminución del acortamiento muscular. En los años 2000, se usaron ondas de choque radiales para problemas miofasciales.

Se ha visto que es eficaz en tratamientos musculares a través de diversos mecanismos. Los estudios han demostrado la separación de los enlaces fijos actina-miosina por la entrada de energía mecánica, siempre que la fuerza sea perpendicular a la dirección de la fibra muscular (Shah et al, 2008, Travell y Simons, 1983). Efectos circulatorios, a través de la mejora de la circulación sanguínea a través de hiperemia reactiva y angioneogénesis (Shah et al, 2008, Kuo et al, 2009, Wang, 2003) y dilución de sustancias vasoneuroactivas como resultado de la hiperemia reactiva (Shah et al, 2008, Mense y Simons, 2001) . Mejoras en el dolor a través de la modulación del dolor mediante la liberación de la sustancia P (Hausdorf et al, 2008, Maier et al, 2003), liberación y síntesis de óxido nítrico (Mariotto et al, 2009, Neuland, Duchstein y Mei, 2004), la degeneración selectiva de las fibras C (Hausdorf et al, 2008), la teoría del control de la puerta del dolor (Gregor y Zimmerman, 1972, Wall y Cronly-Dillon, 1960). Reducción del tono muscular a través de la mecanotransducción biológica (Ingber, 2006, Jaalouk & Lammerding, 2009, Neuland, Duchstein y Mei, 2004). Es por esto que podría ser útil además en el tratamiento de hipertonia de origen central, disminuyendo el tono muscular; así lo han demostrado varios estudios en pacientes con paralisis cerebral y con hemiplegia por ECV.

No unión ósea 

Muchos estudios investigaron el efecto de la terapia de ondas de choque para la unión retardada de fracturas de huesos largos. Las tasas de éxito para lograr la unión ósea varían del 50% al 85% (Cacchio et al., 2009, Elster et al., 2010, Wang et al., 2001, Haupt, 1997, Schaden, Fischer & Sailer, 2001, Valchanou y Michailow , 1991, Vogel y col., 1997, Rompe y col., 2001, Schleberger y Senge, 1992). Los resultados de ESWT en la unión del hueso largo sugieren, que la onda de choque es comparable a la intervención quirúrgica.

Los efectos estarían dador por un cambio en los niveles de osteocalcina (OC) y fosfatasa alcalina específica de los huesos, después de cada sesión de terapia con ondas de choque, Al respecto, Wang et al (2002) demostraron, que la terapia con ondas de choque produce una masa ósea significativamente más alta que incluye la densidad mineral ósea, el tamaño del callo y una mejor resistencia ósea.

Dolor

Según la literatura se describen varios mecanismos de analgesia producidos por las ondas de choque, al respecto Maier et al (2003) y Wess (2005), encontraron liberacio de la sustancia P y de prostaglandina E2, después de la aplicación de ondas de choque al fémur de conejo. Hausdorf et al. (2008) Wess (2005), dijo que la aplicación de ondas de choque al fémur distal de los conejos disminuye el número de neuronas inmunorreactivas para la sustancia P en los ganglios de la raíz dorsal a nivel L5. Asimismo, Takahashi y otros (2003) y Cleveland et al. (2007), demostraron que la aplicación de ondas de choque a la piel de rata disminuye la inmunorreactividad del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), en las neuronas del ganglio de la raíz dorsal. Hausdorf et al (2008) mostraron una pérdida selectiva de fibras nerviosas amielínicas después de la aplicación de ondas de choque extracorpóreas al sistema musculoesquelético. Holzer (1998) y Richardson y Vasko (2002) mostraron la activación de las neuronas sensoriales periféricas de diámetro pequeño por la despolarización local, los reflejos axónicos o los reflejos de la raíz dorsal liberan la sustancia P y CGRP. Ambas sustancias actúan sobre las células diana en la periferia, como los mastocitos, las células inmunitarias y las células del músculo liso vascular, produciendo inflamación. Esta inflamación neurogénica es un síntoma inflamatorio que resulta de la liberación de sustancias de los terminales nerviosos sensoriales primarios. Se ha demostrado que el agotamiento de la sustancia P reduce la inflamación de articulaciones en animales (Lam y Ferrell, 1991, Cruwys et al., 1995, Garrett et al., 1997). Schmitz y DePace (2009)  dijeron que la destrucción selectiva de las fibras nerviosas amielínicas dentro de la zona focal de las ondas de choque (Hausdorf et al., 2008), también podría contribuir a la analgesia.

Estas indicaciones, son solo algunas en las cuales se puede utilizar las ondas de choque, sin embargo considero que en clínica es lo más habitual de utilizar. El auge de las ondas de choque ha sido principalmente en el tratamiento de tendinopatías y de retardos en la consolidación ósea.

 

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