Dolor o no dolor…he ahí el dilema

DOLOR

Uno de los principales síntomas que tienen nuestros pacientes en la rehabilitación, es el dolor. Según la IASP (International Association for the Study of Pain), “es una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño real o potencial en un tejido, o descrito en términos de dicho daño”, que según el tipo de paciente que tengamos, será diferente como toma este suceso.

Butler, nos dice que “la intensidad de dolor que experimentas no está relacionada directamente con la cantidad de daño que ha sufrido un tejido”; es así como un paciente con una hernia lumbar, nos puede referir un dolor lumbar leve y sin irradación; y otro sin daños anatómicos en la estructura discal, puede referirnos un dolor que no lo deja dormir, que inclusive limita sus actividad de la vida diaria. Por lo que podemos pensar que, si no hay dolor, nuestro cerebro no interpreta estos cambios en el tejido como un riesgo o una amenaza para el organismo.

El dolor fisiológico o nocicepción es una experiencia multidimensional o compuesta, en la que intervienen diferentes sistemas (perceptivos, emocionales, de la atención, motores, anticipatorios, etc.). La participación de estos distintos componentes permite a continuación que se elabore una respuesta integradora a nivel central, en esta entrada trataré de abordar los diferentes componentes del las vías del dolor.

Respecto a las vías del dolor, se han descrito vías anatómicas periféricas implicadas en la nocicepción que se describen a lo largo del recorrido del mensaje nociceptivo en el sistema nervioso, desde la periferia al nivel central. En la periferia el estímulo nocivo se codifica desde el nivel periférico (piel, articulaciones, huesos, etc.) y el mensaje  nociceptivo se origina a partir de la activación de los receptores periféricos o nociceptores que se clasifican en dos categorías, los mecanonociceptores Ad (y en menor medida los Ab), que responden a estímulos sobre todo de tipo mecánico y al calor y los nociceptores  C polimodales, que responden a estimulaciones nociceptivas intensas (umbral de respuesta elevado) mecánicas, térmicas y químicas.

A continuación, el mensaje nociceptivo se transmite hacia la médula espinal por las fibras Ad (poco mielinizadas, de 1-5 μm, 4-30 m/seg) y C (amielínicas, de 0,3- 1,5 μm, 0,4-2 m/seg). Una vez en la médula la información proyecta hacia las capas superficiales (I y II) de las astas posteriores de la médula, principalmente la información proveniente de las fibras aferentes Ad y C. Estas fibras tienen una proyección metamérica, pero también para los niveles supra y subyacentes (de uno a seis segmentos), lo que explica algunas situaciones de desplazamiento entre el nivel de una lesión y el del dolor. Sólo las fibras Ad penetran más en profundidad en la capa V (información visceral).

La información proyectada a nivel medular, hace relevo en la capa I, la parte
externa de la capa II, y las capas IV-V, VII y VIII del asta posterior de la médula y forman el tracto espinotalámico. De forma general, las neuronas del tracto espinotalámico procedentes de las capas I, IV y V se proyectan más bien sobre el tálamo lateral (núcleo ventral posterolateral), mientras que las originadas en las capas VII y VIII
se proyectan sobre todo de forma medial, en el núcleo central lateral.

Desde el tálamo, la información se proyecta a nivel de corteza, estas conexiones con las
cortezas somatosensitivas primarias (SI) y secundarias (SII) son densas, y proceden sobre todo del tálamo lateral en la rata y en los monos. Se supone que la proyección de estas neuronas talámicas en la corteza somestésica primaria (SI) permite el análisis discriminativo sensorial del estímulo nocivo (tipo e intensidad de estímulo utilizado, referencia topográfica precisa).

Además se generan proyecciones al sistema límbico, donde se asocia la emocionalidad del dolor y también recuerdos respecto a la situación. Esto también, hará que cada individuo reaccione diferente ante el dolor y como decía al comienzo, no se relacione con el nivel de daño.

Les comparto esta imagen, que ejemplifica de manera simplificada las vías del dolor hasta corteza y las neuronas de relevo. Además, en la parte izquierda de la imagen muestra los sistemas de control del dolor a diferentes niveles. (Peyron, 2007)

Vias del dolor

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